La importancia de un “Me Gusta”

La importancia de las Redes Sociales a la hora de lanzar una página es enorme.

El nuevo sistema de búsquedas de Facebook hace que los “Me Gusta” adquieran más importancia que nunca, pues no solo aumenta la fidelización de clientes, sino que además amplía la posibilidad de que la gente te encuentre ( o a tu negocio ), es decir, es fundamental en tu visibilidad,  ya que los Post con “Like” en Facebook adquieren más importancia en los resultados de búsquedas a través del EdgeRank que es el algoritmo que utilizaFacebook para posicionar Perfiles Fan Pages.

( Por cierto, el buscador de Facebook no es el único que tiene en cuenta los “Me Gusta“,Google también utiliza estos signos de popularidad para posicionarte en sus búsquedas ).

 

La importancia de un “Me Gusta”

 

¿ Cómo funciona un “Me Gusta” ?

Cuando alguien pulsa en el botón “Me Gusta” de Facebook sobre algún artículo de tu página, hace que el enlace de tu web sea compartido con, por ejemplo, de media, unas 100 personas en el momento, y si a su vez alguna de estas personas lo ve y le da, de nuevo, al botón, sería otras 100 personas; todo ello provocaría dependiendo de la calidad e interés del artículo, una reacción en cadena que sería un impacto más que visible para tu blog, a nivel de visitas, comentarios, ingresos, promoción …

 

¿Qué significa un “Me gusta”?

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Las seis disciplinas para el Éxito

Según Brian Tracy, líder al que actualmente me encuentro modelando, hay seis disciplinas de crecimiento personal que debes desarrollar si quieres llegar al éxito en todo aquello te propongas.

 

Las seis disciplinas para el Éxito

 

1 . Fijación de Metas

Todas las mañanas, toma de tres a cinco minutos para escribir sus primeros hitos en el tiempo presente. Consigue un cuaderno de espiral para este propósito. Escribiendo tus diez hitos al comienzo de cada día , los programarás en lo más profundo de tu mente subconsciente .

 

2 . Planificación y organización

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Papá Olvida

PAPÁ OLVIDA

— W. Livingston Larned —

Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida.

He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.

Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo.

Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.

Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla.

Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: ” ¡Adiós, papito!” y yo fruncí el entrecejo y te respondí: “¡Ten erguidos los hombros!”

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